La actividad nació con una idea simple pero poderosa: reunir a la tribu del CIE. Cada edición busca dar la bienvenida a una nueva generación de emprendedores y emprendedoras que comienzan su camino y permite generar un espacio de intercambio entre emprendedores actuales, graduados del CIE, mentores, inversores y actores clave del ecosistema, construyendo un puente entre experiencias, aprendizajes y oportunidades.
En esta edición participaron 75 integrantes de la comunidad, que se reunieron en Punta Negra para compartir una jornada de integración, reflexión y networking, marcada por la energía emprendedora que caracteriza al ecosistema del CIE.
Uno de los momentos más significativos del encuentro fue cuando cada participante compartió la meta que busca alcanzar durante el año. Este ejercicio no solo funcionó como una declaración personal, sino también como un compromiso con la comunidad emprendedora del CIE. De esta forma, los objetivos individuales se transforman en objetivos colectivos, donde toda la comunidad asume el desafío de acompañar y apoyar a cada emprendedor en su camino.
La jornada también incluyó momentos de disfrute y encuentro informal, con pizzas al horno de barro, fútbol y espacios de conversación que fortalecieron los vínculos entre los participantes.
El evento tuvo lugar en Punta Negra, un entorno especialmente inspirador para emprender y proyectar nuevas ideas. Durante la apertura del encuentro, Enrique Topolansky, director del CIE, compartió una metáfora que acompañó la jornada: emprender también es un acto de alquimia, un proceso de transformación personal donde las ideas se convierten en productos y servicios capaces de generar valor para la sociedad.
Con este encuentro, el CIE dio inicio a un nuevo año de trabajo junto a su comunidad, reafirmando el espíritu que impulsa al centro: emprender en equipo, construir comunidad y transformar ideas en proyectos con impacto.